¿Cuándo empezó la ciencia a interesarse por el significado de nuestra cara?

El profesor del Boston College, James A. Russell, se remonta a los clásicos para datar los primeros pasos en la observación y estudio de la expresión de las emociones reconocibles en el rostro humano.

“Hay expresiones de la cara características que son observables para acompañar la cólera, el miedo, la excitación erótica, y todas las otras pasiones”.

Aristóteles

Desde entonces, la literatura acumula todo tipo de alusiones a la expresividad del rostro humano, aunque siempre basadas en la intuición y la sensibilidad de cada autor. Fue en el siglo XIX cuando Darwin reparó en el origen genético de algunas expresiones emocionales, convirtiéndose en el primer científico que investigó esta materia con resultados concluyentes; al mismo tiempo, un coetáneo suyo, el médico francés Guillaume Duchenne, establecía las diferencias neurofisiológicas entre la sonrisa intencionada y la espontánea o auténtica.

Tuvimos que esperar al siglo XX para conocer la teoría del feedback facial, con la que Silvan Tomkins postuló la vinculación entre los movimientos musculares de la cara y la generación de las propias emociones. Es decir, algo así como que sonreír nos hace sentir felices, o poner cara de amargura evoca sentimientos de tristeza. En los demás, y en nosotros mismos.

Finalmente, en 1976, Paul Ekman consiguió juntar todas las piezas del puzle, y formuló su planteamiento sobre la universalidad de las emociones básicas: sorpresa, alegría, tristeza, miedo, ira y asco, una lista a la que posteriormente incorporó el desprecio, no sin cierta controversia sobre su origen congénito. El psicólogo norteamericano creó su propio código de reconocimiento, el FACS (Facial Action Coding System), empleado hoy en todo el mundo para analizar los movimientos del rostro. A partir del aquí, los hallazgos no han parado de producirse, y el debate científico sigue abierto.

 

Algunas sugerencias bibliográficas:

  • Darwin, Charles, 1809-1882 . The expression of the emotions in man and animals Electronic Text Center, University of Virginia Library.
  • Duchenne, Guillaume (1990). The Mechanism of Human Facial Expression. New York: Cambridge University Press. (Re-edición del trabajo original en francés del año 1862).
  • Ekman, P. (2003). El rostro de las emociones. Barcelona: RBA.
  • Ekman, P., y Friesen, W. V. (1976). Measuring facial movement. Journal of Environmental Psychology, 1, 56–75.
  • Gordillo, F., Mestas, L., Pérez, M. A., Lozano, J. H., López, R. M., y Arana, J. M. (2013). La expresión facial de las emociones: Historia y aplicaciones. Ciencia Cognitiva, 7:1, 19-21.
  • James A. Russell en “Is There Universal Recognition of Emotion From Facial Expression? A Review of the Cross-Cultural Studies”. Psychological Bulletin. 1994, Vol.115, Nº 1, 102-141.