El truco para reconocerla: ojos desorbitados y labios retraídos

El miedo es otra de las cinco emociones básicas de valencia negativa, junto a la tristeza, la ira, el asco y el desprecio. Recuerda que solo una de las emociones innatas y universales es positiva, la alegría; y la otra es neutra, la sorpresa. Siete en total. Desde el punto de vista del análisis de la comunicación no verbal ten en cuenta que, en ocasiones, el miedo puede surgir tras la sorpresa y antes que la ira. Todo, provocado por el mismo estímulo amenazador. De ahí la importancia de aprender a distinguir sus expresiones.

Las dos unidades de acción más características del miedo son la elevación de los párpados superiores (AU5), y la retracción o estiramiento horizontal de los labios (AU20), como puedes observar en la ilustración que Lara Romero ha realizado en exclusiva para nuestra web.

El miedo también puede provocar tensión en los párpados inferiores, y apertura de los labios, aunque siempre continuarán las comisuras retraídas horizontalmente. Si es muy intenso, el miedo provoca incluso la tensión y contracción del cuello, como si la cabeza retrocediera sobre sí misma.

Recuerda siempre que existen hasta cinco niveles de intensidad para medir la activación emocional en la cara, según catalogó Paul Ekman en sus sistemas de codificación (FACS/EMFACS):

ABCDE
SutilLevePronunciadoSeveroMáximo

Como ya dijimos en anteriores artículos, en los dos primeros niveles A y B el movimiento no siempre se aprecia con facilidad, debido a que la emoción puede estar empezando a producirse, puede ser de baja intensidad o estar atenuada intencionadamente. De ahí la importancia de entrenar la capacidad de observación en el reconocimiento de las expresiones faciales.

A partir del tercer nivel, C, D y E, las arrugas y marcas se pronuncian mucho más en la piel, con lo cual la emoción resulta más evidente y fácil de identificar en el rostro.

Lectura recomendada

Cómo leer las expresiones faciales para mejorar sus relaciones

¿Qué hace que se disparen las emociones? ¿Es posible controlarlas? ¿Por qué unas veces somos más susceptibles que otras? ¿Por qué algunas personas saben enmascarar sus emociones y otras no pueden ocultarlas? Las emociones desempeñan un papel vital en nuestras relaciones con los demás y Paul Ekman nos invita a realizar un viaje fascinante a través de ellas: nos explica cuándo y por qué expresamos lo que sentimos, qué cambios se producen en el interior de nuestro cuerpo y qué señales emitimos a través del lenguaje de los gestos y de la voz.