El truco para reconocerla: fíjate bien en ese ceño fruncido

La ira es otra de las cinco emociones básicas de valencia negativa, junto a la tristeza, el miedo, el asco y el desprecio. Recuerda, solo una de las emociones innatas y universales es positiva, la alegría; y otra es neutra, la sorpresa. Siete en total. La ira es la más peligrosa de estas emociones. Evolutivamente, está concebida para preparar el ataque. Desde el punto de vista de la comunicación no verbal, detectar la ira con rapidez nos permite reaccionar de manera preventiva ante un posible conflicto o agresión. 

Las tres unidades de acción más características de la ira son juntar y bajar las cejas sobre la nariz (AU4), el popular ceño fruncido que tan mal aspecto da a nuestra cara; la tensión en los párpados inferiores (AU7), reconocible porque pierden su curvatura habitual; y la proyección de la mandíbula hacia adelante (AU29).

La ira también puede provocar tensión en los labios, que se muestran afinados o apretados. En ambos casos expresan un intento de contención o disimulo. Cuando no hay esa contención, puede subir el labio superior, dejando a la vista los dientes de arriba. También se pueden abrir los labios en embudo, y en algunos casos se percibe la dilatación de las fosas nasales.

No olvides que existen hasta cinco niveles de intensidad para medir la activación emocional, según catalogó Paul Ekman en sus sistemas de codificación (FACS/EMFACS):

ABCDE
SutilLevePronunciadoSeveroMáximo

Como comentamos en anteriores artículos, en los dos primeros niveles A y B el movimiento no siempre se aprecia con facilidad, debido a que la emoción puede estar empezando a producirse, puede ser de baja intensidad o estar atenuada intencionadamente.

A partir del tercer nivel, C, D y E, las arrugas y marcas se pronuncian mucho más en la piel, con lo cual la emoción resulta más evidente y fácil de identificar en el rostro.

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¿Qué hace que se disparen las emociones? ¿Es posible controlarlas? ¿Por qué unas veces somos más susceptibles que otras? ¿Por qué algunas personas saben enmascarar sus emociones y otras no pueden ocultarlas? Las emociones desempeñan un papel vital en nuestras relaciones con los demás y Paul Ekman nos invita a realizar un viaje fascinante a través de ellas: nos explica cuándo y por qué expresamos lo que sentimos, qué cambios se producen en el interior de nuestro cuerpo y qué señales emitimos a través del lenguaje de los gestos y de la voz.