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La importancia de distinguir entre conductas espontáneas, voluntarias y controladas

Para empezar, los celos son una emoción secundaria basada no precisamente en el amor, como defiende cualquier celoso que se precie de serlo, sino en el miedo, la vergüenza y la inseguridad. A diferencia de las emociones primarias (sorpresa, miedo, alegría, tristeza, ira, asco y desprecio), la expresión de los celos no tiene un patrón específico reconocido por la comunidad científica, lo que dificulta su catalogación.

«Son celos cierto temor tan delgado y tan sutil, que si no fuera tan vil, pudiera llamarse amor«.

Lope de Vega.

Lo que sí podemos establecer a través de una imagen como esta es el tipo de conducta que desarrollan sus protagonistas, en función de la intencionalidad de cada uno de ellos. De hecho, es lo primero que debemos hacer a la hora de enfrentarnos al análisis de cualquier expresión, gesto o postura que formen parte de un #CNV.

En función de si la conducta es voluntaria, espontánea o controlada podremos inferir posteriormente conclusiones relevantes sobre la orexis, cognición y estímulo, es decir, sobre el deseo, significado y desencadenante de cada expresión emocional. Para entendernos, que no es lo mismo poner una mala cara adrede, inconscientemente o de forma disimulada. Esta es la base de una de las pocas herramientas de análisis disponibles en la actualidad para integrar todos los canales del #CNV (expresión facial, gestos, posturas, paralenguaje, proxémica, háptica y apariencia), se trata de una matriz desarrollada por los doctores en psicología Fernando Gordillo, Juan Enrique Soto y Rafael López, en el marco del Máster en Comportamiento No Verbal de la Universidad Camilo José Cela.

En el caso que nos ocupa, se pueden apreciar a simple vista los tres tipos de conducta:

  • La conducta de la primera ministra danesa es voluntaria y claramente intencionada, al tomar la iniciativa de forma activa para dirigirse a Obama. Ella dirige la acción.
  • La conducta del presidente norteamericano resulta espontánea, al dar rienda suelta a las carcajadas sin tomar consciencia del entorno (¡un funeral!), ni de la imagen que puede transmitir su comportamiento.
  • La conducta de la primera dama norteamericana es controlada, al aparecer filtros expresivos (faciales y corporales) que intentan disimular sus emociones.

Veámoslo con otra emoción y en otro contexto

Hemos buscado otra imagen distinta para ilustrar la diferencia entre los tipos de conducta según el grado de consciencia, y remarcar así su importancia a la hora de interpretar correctamente la intencionalidad de la expresión emocional. Como se puede apreciar, es mucha la información que podemos obtener para nuestro análisis. Las tres niñas parecen pasarlo bien, pero de forma muy diferente:

  • La primera de la izquierda intenta controlar (esconder) su risa tapándose la boca con la mano, en un gesto adaptador que indica pudor. Es consciente de que la observan, pero no consigue reprimirse ante el estímulo gracioso.
  • La niña del centro ríe a carcajadas, en una expresión espontánea, ajena por completo a las consecuencias que su conducta pueda tener en los demás: el estímulo gracioso gana la partida, y hay absoluta deshinibición.
  • La tercera niña no ríe de forma auténtica. Solo sonríe socialmente, y lo hace de manera voluntaria cuando mira a la cámara, consciente de que la están fotografiando. En este caso el estímulo no es el mismo que el de sus compañeras. Podemos inferir que no le ha hecho la misma gracia que a ellas o que no se ha enterado del mismo, pero la presencia de la cámara actúa como detonante de su conducta imitadora.

A partir de aquí se abre un mundo de posibilidades para indagar en lo sucedido, y en la personalidad emocional y madurez cognitiva de las tres niñas.

Referencias

  • Carrera Levillain, P., & García Marcos, L. (1996). Conocimiento social de los celos. Psicothema8(3), 445-456.
  • Costa, N., & Barros, R. D. S. (2008). Celos: un ejercicio de interpretación desde la perspectiva del análisis de la conducta. Diversitas4(1), 139-147.
  • García Leiva, P., Gómez Jacinto, L., & Canto Ortiz, J. M. (2001). Reacción de celos ante una infidelidad: diferencias entre hombres y mujeres y características del rival. Psicothema13(4), 611-616.
  • Levillain, P. C., Zammuner, V. L., & Colodrón, M. (1994). ¿ Somos sinceros al comunicar nuestras emociones a los demás? El caso de los celos y la tristeza. Revista de Psicología Social9(2), 151-163.

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