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El presidente de la Generalitat de Cataluña deja bien claro su agrado con la pitada al himno nacional español.

El comportamiento no verbal de Artur Mas en el palco del Camp Nou durante la final de la Copa del Rey no deja margen para la duda. Aunque en sus declaraciones públicas el líder catalán enmarca la pitada como parte de la libertad de expresión de los aficionados, su conducta no verbal desvela una evidente simpatía hacia la sonora protesta.

Aunque el realizador de Telecinco (Mediaset) ofreció solo unos escasos segundos de un plano general y un plano medio del palco de autoridades, el análisis de las imágenes es suficiente para extraer las siguientes conclusiones:

  1. Durante los primeros compases del himno, Artur Mas mantiene sus antebrazos plegados y sus manos en contacto delante del torso, en un gesto adaptador que puede denotar nerviosismo o intención de evitar la posición de firmes.
  2. En su expresión facial se dibuja una sonrisa contenida, de la que también puede inferirse nerviosismo, control conductual o intencionalidad. El afinamiento de los labios y la leve lateralidad de las comisuras también es compatible con una sonrisa irónica.
  3. En su postura se aprecia primero cierta demostración de orgullo al levantar la cabeza y girar el mentón hacia el Rey; y posteriormente algo de inestabilidad corporal, un leve balanceo indicador de nerviosismo o resistencia a adoptar la estática posición de firmes.

Ninguno de estos tres indicios por sí solos resulta suficiente para establecer si la conducta del presidente catalán fue espontánea o responde a la intencionalidad. Sin embargo, el contexto en el que se produce nos obliga a inclinarnos por una más que probable mezcla de ambas, puesto que el estímulo que la desencadena (la interpretación del himno español) no le pilla por sorpresa ni mucho menos, dada la polémica mediática que precedió a la final futbolística.

Así lo confirma también el patrón basal de Artur Mas, un líder acostumbrado a controlar con notable habilidad su comunicación tanto verbal como no verbal, y perfecto conocedor del protocolo que rige este tipo de ceremoniales. Por exclusión, debemos entender que si hubiese deseado mostrar una gestualidad y expresión facial neutras, lo habría hecho sin dificultad alguna.

Artur Mas en la celebración de la última Diada

Artur Mas en posición firme durante la celebración de la Diada

Prueba del conocimiento y manejo de la gestualidad de Artur Mas son las imágenes que aparecen sobre estas líneas, rescatadas de la celebración de la última Diada (Día nacional de Cataluña). En las mismas se puede apreciar al presidente en posición de firmes, mientras recibe novedades de un oficial de los Mossos d´Esquadra (policía autonómica), y durante la interpretación del himno catalán en la ofrenda floral.

Artur Mas es recriminado al término del encuentro,  con agresiva actitud, por el ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert

«Es lo que hay»

Por si todavía quedase alguna duda, esta curiosa imagen confirma la actitud del presidente catalán. Al término del encuentro, el ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, se dirige a él con agresiva actitud: ceño fruncido, mirada desafiante, labios en embudo, el torso girado y manos en los bolsillos. Artur Mas responde sin decir palabra, evita el contacto visual, tuerce el gesto, afina los labios y gesticula con sus manos: “esto es lo que hay”, parece decir. Llama la atención el gesto evasivo del Rey, que mira para otro lado desentendiéndose de la bronca, como hacen también el resto de personalidades en el palco: está claro que nadie se encuentra cómodo con la escena y todo el mundo disimula.

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